Discurso del señor Claudio Tomasi



Discurso del señor Claudio Tomasi Representante Residente del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) a.i.

Es para mí un gran honor y un enorme privilegio tener la oportunidad de dirigirme a todos ustedes para presentar hoy en República Dominicana el Informe Mundial de Desarrollo Humano 2004, titulado “La libertad cultural en el mundo diverso de hoy”. Un tema pues, de gran relevancia para un país como la República Dominicana, caracterizado por una intensa historia de integración, migraciones y diversidad cultural. Quisiera antes de todo agradecer al Centro León por aceptar nuestro interés en lanzar en este recinto este importante estudio en la tarde de hoy, en una fundación que se inscribe de manera central en lo que es la identidad cultural de la sociedad dominicana y que trabaja activamente en actividades dirigidas hacia la preservación, exhibición y difusión de la cultura dentro de esta misma sociedad.

No voy a detenerme en los detalles del Informe, que son muchos y riquísimos, y por eso les aconsejo su lectura. Me concentraré en unos comentarios de carácter general sobre este documento que el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo, el PNUD, publica cada año desde 1990. De todas formas, podrán visualizar en unos minutos una presentación en Power Point sobre los mensajes fundamentales del estudio, así como de la contribución del Sr. Rafael Emilio Yunén, nuestro invitado de honor, que me acompaña en la mesa principal.

Desde su primera aparición en público, hace ya quince años, los Informes de desarrollo humano analizan y presentan lo más reciente en datos, diagnósticos, y alternativas en materia de políticas publicas en torno a los desafíos que enfrenta el desarrollo, desde la perspectiva del desarrollo humano. Dichos informes se basan en un enfoque holístico del desarrollo humano, interpretado como un proceso de ampliación de las opciones de todos los individuos. Bajo esta premisa, el crecimiento económico se considera no como un fin en sí mismo, si no como un medio para lograr el desarrollo, un desarrollo integral caracterizado por la creación de oportunidades sociales, políticas y económicas, y en la búsqueda de cómo las políticas de crecimiento equitativo y la profundización de la democracia pueden mejorar las condiciones para que las personas sean y hagan lo que desean en la vida.

Sin embargo, con el Informe Mundial de Desarrollo Humano 2004, presentado a nivel global el pasado 15 de julio en Bruselas, Bélgica, tenemos hoy algo diferente y enriquecedor. ¿Cuál es entonces la contribución innovadora que este Informe nos aporta? Por primera vez un grupo de investigadores y personalidades de primer rango a nivel mundial, entre los que se encuentran el ex presidente de Sudáfrica, Nelson Mándela; el ganador del Premio Nóbel en Economía en 1998, Amartya Sen, y el presidente de Afganistán Hamid Karzai, entre otros, abre la puerta a una nueva dimensión del desarrollo humano, incluyendo la libertad cultural como elemento esencial en su promoción. Desde este cambio de óptica, el Informe considera que la libertad cultural es tan necesaria para el desarrollo humano como lo son las oportunidades económicas, la salud, la educación y la participación política.

Reconocer la libertad cultural comporta al mismo tiempo hablar de la diversidad cultural y del hecho que todas y todos tenemos identidades múltiples y complementarias. Entonces, especialmente en el contexto actual de un mundo siempre más globalizado, caracterizado por desafíos sin precedentes, así como de oportunidades inimaginables hasta hace pocos años, se hace NECESARIO abordar el tema de la multiculturalidad y de la formulación de políticas que den cabida a la diversidad y que ayuden el proceso de integración al desarrollo con el fin de garantizar el crecimiento, la estabilidad y la gobernabilidad. El tema del manejo de la diversidad cultural a través de políticas públicas constituye entonces uno de los ejes centrales y más interesantes de este estudio, porque pone la libertad cultural como un punto muy importante en la agenda política de todos los países, tanto de nivel de desarrollo alto y medio, como de nivel bajo.

Los autores de este ambicioso estudio advierten que cuando las libertades culturales se ejercen en plenitud, el pluralismo puede ser una fuente de armonía y vitalidad económica. Sin embargo, el camino a recorrer para recibir estas benignas oportunidades es bastante largo vista la realidad que refleja nuestro mundo actualmente. Un mundo donde tenemos más de 5,000 grupos étnicos y 6,000 lenguas, donde casi dos tercios de los países tiene minorías culturales que superan el 25% de su población, con cifra récord de inmigrantes; un mundo donde, sin embargo, la séptima parte de la población mundial es discriminada a causa de su étnia, raza, religión, género o lengua. Como se decía, un desafío global en un mundo globalizado.

Entonces, señoras y señores, ¿cuál es la solución? ¿Qué papel le toca desempeñar a los Estados? ¿Y a sus gobernantes para garantizar a sus pueblos esa libertad de escoger sus identidades? ¿Basta con garantizarle a la ciudadanía sus derechos civiles, políticos, económicos y sociales? ¿Qué está fallando? ¿Cuál es la amenaza? Estos son sólo algunos de los muchos interrogantes planteados desde las páginas de esta publicación que hoy presentamos desde Santiago a toda República Dominica y que ya ha desencadenado, pese a lo reciente de su puesta en circulación, el debate en sociedades que intentan resolver viejos problemas relativos a la política de identidad.

Quisiera arrojar un poco de luz a todas las preguntas anteriormente enunciadas parafraseando a la directora y responsable de la elaboración de este estudio del PNUD, Shakiko Fukuda-Parr: “Si bien la libertad cultural, una idea simple pero con una profundidad que resulta inquietante, se contradice con lo que la mayoría de los Estados han practicado durante siglos, el creciente clamor con que se alza en el siglo XXI es imposible de eludir”. Entonces queda claro que la libertad cultural y la integración a través de políticas proactivas y liberales no son temas secundarios en un escenario caracterizado por conflictos aparentemente reconducibles a las diferencias culturales.

Al contrario, los autores desmienten a nivel empírico e histórico dicha justificación, argumentando que para evitar supuestos choques inevitables entre civilizaciones se exige que la atención se centre en la importancia de la libertad en las esferas culturales y en las maneras de defender y aumentar las libertades culturales de las que la gente podría gozar. Las razones de los conflictos, existentes y potenciales se relacionan más al estado de pobreza, desigualdad y exclusión que todavía, y aún más, plagan la mayoría de nuestro mundo. De hecho, en el Informe se destaca que el desarrollo no es un proceso lineal y sin retrocesos, dado que, por ejemplo, 46 países han experimentado un empeoramiento en las condiciones de vida de sus ciudadanos desde 1990.

Y son precisamente los Estados y sus gobernantes los primeros obligados en enviar un mensaje claro a sus pueblos. ¿Cómo? A través de políticas públicas acertadas. Acertadas y orientadas a satisfacer las necesidades multiculturales que la sociedad reclama y a través de las cuales se garanticen que grupos mayoritarios o dominantes reconozcan y acojan los objetivos y estrategias del desarrollo humano a través del respeto a la diversidad cultural de pueblos y personas. Es decir, los gobiernos deben percatarse de que la única solución posible para reducir la brecha que cohíbe las libertades culturales radica en la adopción e implementación de políticas multiculturales, partiendo del reconocimiento de la diferencia de identidad y promoviendo los principios inalienables de todo ser humano de equidad e igualdad, junto con políticas de reducción de la pobreza y el mejoramiento de los servicios básicos de salud y educación.

En este sentido, la Oficina de Desarrollo Humano del PNUD en Republica Dominicana ha venido trabajando en un Informe Nacional de Desarrollo Humano que sería lanzado antes de que concluya este año. En dicho informe se retomará el tema de la libertad cultural, así como otros temas relacionados con la globalización y su impacto para este lindo país, analizando desafíos y oportunidades para su desarrollo futuro, y debatiendo sobre posibles políticas e iniciativas que contribuyan a lo mismo.

Asimismo, en los próximos meses se publicará también el Informe sobre las Metas del Milenio en República Dominicana, un esfuerzo del Sistema de las Naciones Unidas en colaboración con instituciones gubernamentales y no gubernamentales, cuyo objetivo es dar una fotografía de la situación del país en su posible cumplimiento con los Metas del Milenio para el año 2015, como acordaron, en la Asamblea General de Naciones Unidas en septiembre de 2000, los mandatarios de todo el mundo.

Quiero entonces aprovechar esta oportunidad para invitarlos desde este preciso instante a participar en la lectura y en el debate que esos dos informes generarán en el país, para completar así lo que se puede considerar como una trilogía sobre el tema del desarrollo humano y la reducción de la pobreza.

Como les comentaba al inicio de mis palabras, a continuación les mostraremos una presentación Power Point realizada por personal de la Oficina de Desarrollo Humano, y en la que se refuerzan algunas de las ideas enunciadas durante en mi alocución al mismo tiempo que se exponen otras que propician el desarrollo humano sostenible en los países. Espero que les guste.

Sin más los dejo para que puedan apreciar este excelente trabajo.

Muchas gracias.